“No solo duelen los golpes” regresa al Teatro del Barrio

No solo duelen los golpes, el proyecto contra la violencia patriarcal que lleva dos décadas removiendo conciencias
No solo duelen los golpes, el monólogo teatral de la activista y actriz Pamela Palenciano que combate la violencia patriarcal, vuelve al Teatro del Barrio una temporada más, a partir del 18 de septiembre. Y ya van seis.

Primero fue un proyecto fotográfico. Luego fue un taller que se impartía en las aulas de institutos y universidades, en casas okupas y asociaciones de barrios y, más adelante, en las comunidades más abandonadas de países de Centroamérica. Y en 2019, bajo la dirección de Darío Valtáncoli y tras una estancia artística en El Salvador con Teatro del Azoro, se convirtió en monólogo teatral, para sacar partido a todo lo que ofrece el escenario como herramienta de comunicación y cambio social. Hoy, No solo duelen los golpes es un referente del movimiento feminista y del movimiento social y artístico, tanto en el ámbito nacional como internacional.

La obra parte de una experiencia personal de Pamela Palenciano: la relación que mantuvo, de adolescente, con Antonio, que la sometió a violencia e intentó asesinarla. La actriz requirió terapia psicológica para superar el trauma. Y desde esa experiencia, en este montaje, con el que ya ha recorrido decenas de escenarios teatrales, de centros educativos y hasta de centros penitenciarios desentraña los mecanismos de la violencia estructural del patriarcado, y exhibe cómo se construyen los estereotipos, privilegios y desigualdades que conducen a algunas personas a ejercer violencias sobre otras.

En especial, cuestiona los roles de poder que se suelen desarrollar en muchas parejas. Y en esta revelación, es fundamental entender qué es el machismo y que la violencia no solo son golpes: también lo es eso que llamamos, como eufemismo, toxicidad. 

Para Pamela, «desde la infancia, la sociedad nos educa con un modelo que refleja las desigualdades entre niños y niñas». Es necesario que entendamos que, en el amor, «nadie es dueño de nadie».

Tan impregnada quedó de su traumática experiencia que, con el tiempo, Pamela se ha reconocido incluso con cierto potencial como maltratadora, «es el recuerdo que me dejó Antonio», señala. Pero, de la misma manera que se aprende un comportamiento violento y patriarcal se puede desaprender. Les ha ocurrido a hombres que han visto No solo duelen los golpes: «son muchos los que se me han acercado al terminar la función para decirme que, aunque al inicio eran escépticos, han terminado entendiendo el daño que han ejercido como maltratadores». 

Esther Soledad Esteban Castillo

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