Marga Durán presenta El prodigio de las migas de pan

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MARGA DURÁ presenta su novela

EL PRODIGIO DE LAS MIGAS DE PAN


FECHA DE PUBLICACIÓN 10 DE NOVIEMBRE

Marga Durá se inicia como novelista con esta historia de libertad y lucha protagonizada por el personaje de ficción de Claudia, asistente de Maria Montessori en los albores del feminismo del siglo xx.

Una novela fascinante alrededor de la pedagoga más revolucionaria de la historia y sus logros como educadora e icono feminista. «Mi protagonista representa a todos los maestros y maestras a los que he querido rendir homenaje en el libro.»

El encuentro con María Montessori marcó para siempre la vida de Claudia Caralt. Juntas enseñaron a los niños el valor de la libertad y en el camino tuvieron que aprender a ser libres. No fue fácil.

Mientras las protagonistas de la novela luchan por cambiar el mundo a través de la educación, se verán envueltas en intrigas con giros sorprendentes y en acontecimientos históricos que las llevarán a tomar decisiones inesperadas y a reflexionar sobre los dilemas de la maternidad y la conciliación en unos tiempos en los que la mujer todavía no tenía acceso al mundo laboral en igualdad de condiciones.

«Me paré a pensar en la expresión “dar a luz”. ¿Y si en ese acto las mujeres cedían la luz que les era propia para acabar en la sombra? Como si solo madre o hijo o hija pudieran poseerla, como si no fuese posible compartirla y dar la vida fuera también perderla un poco.» 

LA NOVELA

1890, Can Marea, Barcelona. Claudia Caralt, una niña de nueve años, vive con su familia paterna y su madre italiana en la masía familiar de un pueblo de la costa. Su madre, a la que siempre ha estado muy unida, fue una prometedora pintora que tuvo que renunciar a su carrera cuando se casó. Claudia no quiere que le suceda lo mismo.

El día en que su hermano Amadeo nace con una discapacidad, nada vuelve a ser igual para ambas. Pasados los años, el enfrentamiento con la familia y las ansias de libertad de Claudia la llevarán a huir a Roma, donde trabajará en un centro psiquiátrico en el que viven niños discapacitados que han sido abandonados y que, como Amadeo, están al margen de la enseñanza. Allí conocerá a la dottoressa Montessori, que está convencida que esos pequeños también pueden aprender. Ambas lucharán  por una idea poderosa: solo a través de la educación puede cambiarse el mundo. En ese momento, Claudia decide estudiar para ser maestra y así conseguir hacerse cargo de su hermano; pero nada sucederá como lo tenía previsto. La protagonista tendrá que enfrentarse a situaciones que pondrán su vida en peligro, que la conducirán a viajar por Londres, Berlín o San Francisco, que provocarán que conozca los bajos fondos y también a que acabe descubriendo los oscuros secretos de su familia.

Una novela histórica, no biográfica

Esta historia nace de una fascinación, la que sintió Marga Durá con el personaje de Maria Montessori. Un personaje impresionante y trascendental por lo que supuso su revolución en el mundo de la educación y también por romper con los roles establecidos para las mujeres de la época.

Pero la autora de El prodigio de las migas de pan decidió contarnos esta historia a través de una perspectiva más alejada de la que le daría una biografía novelada. Buscando una visión más cercana a la mujer actual creó la figura de la asistente y confidente de Montessori, el personaje de ficción de Claudia Caralt, que protagoniza esta historia a lo largo de tres décadas. Además, añadió tramas llenas de tensión que incluyen el secuestro de niños, amenazas y extorsiones, basadas en casos que ocurrían en la época y que le insuflan un ritmo imparable a la narración.

«Robé de la realidad las atribuciones de diferentes asistentes que había tenido la pedagoga y mi Claudia empezó a danzar grácil e incontrolada por el relato. Me cogió de la mano, me sumergió en su época y me guio por argumentos insospechados, adrenalínicos, sorprendentes, con giros de guion inesperados en lo que nada es blanco ni negro y en los que los prejuicios caen por su propio peso.»

Ayer y hoy, la trampa de las mujeres luchadoras

Marga Dura se aleja del discurso triunfalista que envuelve este tipo de personajes y cuenta cómo encajó Maria Montessori los golpes. El prodigio de las migas de pan habla más de los fracasos que padeció la célebre pedagoga que de sus reconocimientos públicos. La Maria Montessori de esta novela no se enfrenta a las injusticias cara a cara, sino que toma atajos. Ese es el espíritu de las mujeres que aparecen en la novela.

«No se trata de un grupo de mujeres de rompe y rasga que decidieron plantar cara a las injusticias y cambiar el mundo, sino de personas que siguieron con su trabajo, se adaptaron a las irregularidades del camino y así, casi sin pretenderlo, cambiaron una parte pequeña pero esencial de la sociedad. Fueron de lo concreto (unos pocos niños) a lo general (la enseñanza). Y trascendieron sin pretenderlo.»

Así, la autora logra una novela con cuya lectura, página tras página, te adentras en la lucha de unas mujeres que quisieron ser algo más que lo que se esperaba de ellas, unas mujeres que ansiaban la libertad para hacerse un hueco en el mundo. A la vez que reflexiona sobre temas tan actuales como los claroscuros de la maternidad, la realización personal y profesional de las mujeres y, por supuesto, la educación como eje vertebrador indispensable de cualquier revolución social. Todo ello inmerso en un argumento trepidante y adictivo, plagado de situaciones inesperadas y de desenlaces sorprendentes.  

La precursora de la conciliación familiar

Tras una ardua labor de documentación, Marga Durá sintió la necesidad de construir un relato que hablara de Montessori y de todas las mujeres, sin juzgar ni justificar. Su formación periodística la llevó a recopilar con rigurosidad los datos históricos, que se convirtieron en una auténtica obsesión. Pero no era suficiente para llegar adonde pretendía. «No me bastaba con saber qué pasó, necesitaba de algún modo recrearlo, vivirlo, sentirlo… y compartirlo. Porque el dilema al que se enfrentó una mujer que había nacido ciento un años antes que yo era el que mis amigas y una servidora seguimos viviendo: decidir entre la carrera profesional y la maternidad, como le sucedió a la dottoressa. Había en todo aquel maremagno de información algo universal que me tocaba de cerca.»

En definitiva, esta novela llena de acción y de giros inesperados trata de la condición femenina, los dilemas de la maternidad y el retrato de dos mujeres que se atreverán a reivindicar su papel en el mundo.

NOTAS DE LA AUTORA

«¿No le parece maravilloso que estos niños jueguen con las migas? En esta sala no hay ni un solo juguete, nada con lo que puedan aprender o sentir. Y, aun así, han encontrado en las migas de pan una forma de experimentar, de conocer el mundo que los rodea. No las quieren para comérselas, las tocan por su tacto. ¡Es increíble!»

Foto web Marga Durá (c) Mireya de Sagarra.jpg

 «A Maria Montessori le llegó la revelación que desembocó en la creación de su método cuando en el psiquiátrico observó cómo los niños con discapacidad jugaban con migas, sin comérselas. Cuando leí aquel detalle, mi imaginación se disparó. De la miga apareció el asilo y la relación entre Claudia y la dottoressa. Aquella noche cogí una migaja, cerré los ojos y jugueteé con ella hasta comprender lo importante que había sido para la concepción del método Montessori. Y no pude resistirme a ficcionar ese preciso momento.

El prodigio de las migas de pan no se centra en la historia de Maria Montessori sino en el grupo de profesoras que la apoyaron. Ella representa a todos los maestros y maestras a los que he querido rendir homenaje en el libro.

Fueron las abanderadas de una serie de cambios sociales que no tuvieron que ver únicamente con la enseñanza. Fueron las primeras que renunciaron a los corsés, que emplearon prendas que les permitían moverse cómodamente, creando la imagen de una mujer moderna que rompía con los estereotipos. Viajaron solas a comunidades rurales y se mantuvieron con sus exiguos sueldos y con los alimentos que les procuraban los padres de sus alumnos; se ganaron el respeto de hombres y mujeres por su trabajo y no por el estatus que les confería su marido. Las maestras conquistaron derechos para la mujer armadas con tizas y pizarras.»

Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

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