Reportaje gastronómico La posada del Nuncio

La posada del Nuncio es de esos locales donde la buena atención, un lugar acogedor y la buena comida tradicional con innovaciones modernas a la vez que una buena materia prima se unen para ofrecer el mejor producto aún en tiempos de pandemia.

Javier Sánchez es el chef y dueño del restaurante situado en uno de los barrios castizos más especiales de Madrid, La Latina, donde ya su primera impresión es muy buena con la bonita entrada floreada y que te invita a entrar en su gran puerta como si de entrar a tu propio hogar se tratase.

Nada más entrar también puedes ver la gran muestra de frutas y hortalizas que decoran el local con un gran carro, junto a varias mesas muy bien ubicadas para no agobiar ni hacerte sentir incómodo y darle ese toque hogareño característico, decorado con un ambiente clásico y kitsch que también recuerda con sus obras a un palacete clásico, donde además en su cocina también podréis encontrar influencias internacionales.

En esta ocasión pudimos disfrutar de la carta de verano, con unos productos muy recomendables que se pueden disfrutar en cualquier época del año.

Comenzamos con un rico aperitivo de embutidos que eran ya el preludio perfecto para continuar con el primer plato: berenjenas rellenas de queso de cabra y miel, un plato delicioso gracias a su contraste y con una mezcla de Dulce y salado fabulosa.

Para continuar seguimos con una ensalada de tomate, ricotta y trufa simplemente espectacular, con un tomate bien aliñado y de gran calidad con el condimento perfecto que se convierte en una opción sana y excelente para empezar el día a lo grande, tomates procedentes de la Huerta de Carabaña y madurados a su llegada con mucho mimo durante 20-25 días.

Después seguimos con uno de los platos estrella, un risotto con setas que también puede ser un acompañamiento perfecto para vuestra comida, denso y sabroso.

Finalizamos con una de las estrellas de la casa, dos torreznos crujientes y con un sabor muy delicado a la vez y perfecto para representar uno de los clásicos castizos.

Una gran comida no puede terminar sin un buen postre y terminamos con el flan de queso, muy cremoso por dentro y como pocos hemos probado.

Destacamos también la gran atención recibida y las explicaciones e introducciones antes de cada plato, así se ganan clientes y sobre todo el poder del boca a boca, por lo que si queréis alegraros el día en estos tiempos tan complicados, os recomendamos sin duda que visitéis este restaurante y no saldréis para nada decepcionados de apoyar la mejor cocina en estos tiempos tan complicados, donde las sonrisas y la buena alimentación es lo mejor que podemos tener.

Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

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