Mi experiencia en el Teatro Quevedo

PRIMERA ENTREGA EN LA CAJA DE PANDORA: MI EXPERIENCIA EN EL TEATRO QUEVEDO

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A lo largo de la vida de Lunas Pasajeras he tenido experiencias excelentes, simplemente buenas, regulares y también malas. Como podréis ver he reseñado multitud de obras de teatro, he hecho críticas de cine, he entrevistado a múltiples personalidades de las que me llevo un recuerdo siempre para bien o para mal y muchas más crónicas y artículos que habitan en la página web. Todo esto ya sabéis que siempre ha sido de una forma altruista, profesional y desde el respeto y el cariño.

Cuando uno trabaja con respeto y cariño lo mínimo que debería o espera encontrarse es un trato igualitario facilitando el trabajo entre las dos partes y haciendolo de la manera más agradable posible. Hoy os detallaré cuál ha sido mi desagradable y particular sorpresa nunca vista hasta ahora con los teatros que he trabajado.

Normalmente cuando se acredita a un medio para que cubra una obra teatral, se le suele dejar las invitaciones o las acreditaciones en taquilla con bastante tiempo de antelación para que las recoja y pueda asistir un poco antes de que comience la función a su asiento, el que normalmente suele ser de una correcta visibilidad y cercanía al escenario para que pueda realizar su trabajo correctamente, y luego la interpretación obtenida se ve reflejada en una crítica. Todo ello con todas las facilidades y amabilidad del mundo, ya que este medio está ayudándote a promocionar una obra y la retroalimentación es mutua.

Llega una compañera mía junto a un compañero de otro medio al teatro Quevedo para ver una de las obras de su cartelera y dispuestos a recoger las acreditaciones la dicha persona de comunicación con muy malas maneras sale a inspeccionar y a escudriñar a las personas acreditadas y les pregunta si son periodistas, algo que obviamente está por descontado y dubitativo les comenta que cuando ya estuviese todo el mundo sentado, ya si eso entras a hacer tu TRABAJO. Que curioso que el aforo de las dos sesiones ese día estaba completo como pude comprobar por las redes sociales e internet. El plan era habernos sentado o incluso ni haber pasado y poder hacer de mala manera ese trabajo y esa profesionalidad que había sido tan cuestionada.

Sin importar las condiciones metereológicas, tu tiempo empleado y las condiciones laborales y personales que has dejado a un lado por acudir te encuentras con esta situación. Sin duda algo inaudito y no muy lógico con el trato a la prensa, ya que es una crítica menos que se hace y alguien que ha promocionado menos a la obra, ya que seguramente habría tenido más éxito si el trato hubiese sido diferente y habría tenido cabida como cualquier otra obra.

Lo mejor es que esto no queda aquí, pues me han informado de que no es un hecho aislado y se acostumbra a tratar así a la prensa en este teatro. Sin duda una situación bastante desagradable bajo mi punto de vista y que había que resaltar aquí, porque somos personas y nos merecemos un respeto, y como bien dicen, es de bien nacidos ser agradecidos.

Esther Esteban, Madrid

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