Entrevista a José Manuel Seda

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José Manuel Seda vuelve a la escena madrileña con una obra conmovedora a la vez que tremendamente ágil, atractiva e incluso divertida a la par que interesante. Un duelo muy intenso con Eduardo Velasco que os devolverá a una noche muy polémica e importante para la historia de nuestro país, una noche que todos hubiésemos querido ver por un agujerito y que hoy tenemos la oportunidad de ser partícipes en vivo y en directo.

Un encuentro muy esperado entre los dos actores pero también para nosotros… Un encuentro que lleva años haciéndose desear y que por fin ha tenido lugar. Pudimos conocer a un actor enamorado de su profesión, luchador, creyente en su causa, pasional, humilde y muy carismático.

Una entrevista muy interesante e instructiva, que os acercará mucho más al mundo de Suárez y de Carrillo. ¿Os atrevéis a viajar con nosotros al pasado?

-¿Cómo fue tu llegada a “El Encuentro”?

Llegué a mitad del recorrido porque yo ya sabía que existía este proyecto desde hace cuatro años. Estaba implicado Eduardo Velasco, que fue el que tuvo la idea principal, y otro compañero que finalmente abandonó y me lo ofrecieron a mí, y encantado de la vida, porque oyes hablar de él y te apetece muchísimo.

Es un proyecto muy interesante porque te interesa bastante como persona al vivir en un país con el teatro muy comprometido con la sociedad y el respeto por las opiniones de todas las personas, aunque siempre hay ciertos políticos que dicen que los artistas hacemos «muy mala política».

No sé si hacer buena política es acatar o qué es exactamente lo que creen, pero esta es nuestra propuesta con el diálogo como bandera, proponemos que los políticos dialoguen y escuchen también a la sociedad y no solo se escuchen entre ellos.

-Y que reflexionen y hagan buena política…

Había una frase de las pocas que se conocen de esta reunión secreta en la que Carrillo le pregunta a Suárez: «¿Pero vamos a hacer política con p mayúscula o con p minúscula?», y entonces Suárez le dijo: «Vamos a hacer política con p mayúscula y podemos hablar de lo que usted quiera, sin ningún tipo de censura previa cara a cara de todo y sin temas intocables». Es la única manera para que dos personas se pongan de acuerdo, sin ocultarse ni guardarse nada. Hablaron de los crímenes del franquismo, de Paracuellos… sincerarse era la meta en todo momento.

-Y los dos se van abriendo muchísimo y te van enganchando…

Eso esperamos (risas).

-Es una obra que entra muy bien desde el primer momento y también donde se ve a la gente pasarlo muy bien

Ayer la gente se lo pasó pipa, ves que la gente está disfrutando y recordando el momento histórico, si es que lo ha vivido, y está con una sonrisa cómplice todo el rato. Empatizaban tanto que soltaban carcajadas, pero no de la típica comedia de situación, si no por las ocurrencias.

-Hay mucha ironía en el lenguaje… Y también atrae a los que han vivido este momento como a los que no.

Hay hasta gente de menos de veinte años que ha venido con sus padres y les ha interesado, estaban pendientes de por donde iba a salir cada personaje, y al fin al cabo es la historia de España y les parece que han pasado siglos desde entonces…

-Y fíjate que hace nada…

Treinta siete años hace hoy de esa reunión (Esta entrevista tuvo lugar el 27 de Febrero).

-Qué buen día para el estreno, la verdad…

Es una de esas coincidencias mágicas que ocurren, hace un mes estrenábamos en Sevilla y estábamos pensando a ver si podíamos estrenar en Madrid, a ver a qué sala íbamos y a quienes les interesábamos… Y después estamos en el Teatro Español en el escenario que soñábamos: es ideal y perfecto.

-También es muy llamativa la escenografía, parece que las personas que se sientan a los lados están en un juicio.

La gente que nos ha visto desde ahí tiene una sensación rara y de repente ve a uno u a otro enfrente de él y parece que les están hablando directamente.

Es un formato muy cinematográfico de plano contra plano. En realidad es un encuentro tan íntimo que queríamos sentirnos rodeados de público.

-Además en varios momentos os sentimos muy cercanos, y tanto el inciso como la parte final son fantásticos.

En el inciso va un poco la tesis de la obra, una especie de burbuja intemporal donde los dos personajes se salen de la trama y hablan de un hipotético futuro. Los dos más o menos deben de estar en el mismo plano ahora, uno muerto y el otro no se sabe exactamente.

-Queda para la imaginación… Debe de haber sido un gran personaje aunque distinto de interpretar, al tratarse de una persona real.

Además cuando interpretas a un personaje real tienes más datos que al interpretar a un Hamlet por ejemplo.

Yo construyo un poco la historia de Hamlet sacándole de las características que te da Shakespeare, pero claro. te da la libertad de llevarle por donde quieres, decir que alomejor tenía complejo de Edipo y como estaba enamorado de su madre ha hecho todo lo que ha hecho….

Pero aquí con Suárez tienes tanta documentación, biografías, libros de esa época que hablan de él… te conviertes en actor y biógrafo construyendo la tuya propia a partir de todas las biografías que has leído y todo se te mete en una coctelera dando el resultado final que de forma inconsciente o consciente se ve en escena, ya que tú das la visión de un personaje al que acabas admirando, lógicamente.

Hay una biografía suya que se llama “Una tragedia griega”, Suárez es un hombre que de repente llevaba toda la vida soñando con ser presidente del gobierno y dimite, todo el mundo de su partido le da la espalda, ese partido tan artificial que crearon para ganar las elecciones (la UCD) y acaba asumiendo la responsabilidad que hoy sería imposible en los políticos actuales.

Él dimitió en el 81 y llevaba cuatro años y pico como presidente. Primero fue nombrado en el consejo del reino, en el 77 fueron las elecciones que eran constituyentes para crear la constitución, luego hubo otras elecciones… fueron cuatro años de presidente democrático.

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-Sin duda es una gran historia y tuvieron que surgirte muchas preguntas al hacerlo…

Es una historia espectacular y poder entender porque se toman a veces las decisiones que se toman prescindiendo de los intereses personales es fantástico. Suárez es un ejemplo de político, Carrillo en su momento fue un ejemplo de saber dialogar, saber escuchar y saber ceder por el bien común.

A todos los políticos se les llena la boca halagándoles cuando son un ejemplo para ellos, tanto en lo bueno como en lo malo, porque ya saben lo que tienen que hacer para que no les den la espalda y perder su puesto de trabajo y las carreras políticas.

-Hoy en día ya parece que se está perdiendo el nombre de la política…

La política es todo, todo el rato hacemos política. Esta entrevista mismamente es un acto político en el sentido de que estamos dialogando, analizando una época, el teatro que ofrece y ofreciendo un producto para que lo vea el espectador mientras que tú estás ofreciendo un blog para que lo lea la gente y tener visitas…

Como se dice en la obra, la política es una tarea solitaria aunque estés rodeado de gente, pero las relaciones son interesadas, entonces nosotros estamos en el teatro porque vocacionalmente es lo que nos gusta hacer y queremos que la vocación que desarrollamos la disfrute o la contemple el mayor número de gente posible.

No es lo mismo hacerlo con el dinero de nadie que arriesgando tu energía, tu propio empeño… Esta obra la hemos hecho sin ningún tipo de subvención y arriesgando nuestro dinero y a nosotros no se nos puede reprochar que hagamos mala política por que protestemos, el que se sienta aludido cuando se le dice que está haciendo una mala gestión porque está mal administrando a la vez que utilizando fondos públicos, lo menos que podría hacer es mirar a sus propias pajas y no ver la miga en el ojo ajeno tan fácilmente.

-Y no acabar con los derechos ajenos… Es un trabajo y una apuesta digna de admirar, además de todo el texto que tenéis por delante…

Cincuenta y siete folios me parece que son… te lo estudias y el texto muchas veces cuando lo llevas más o menos controlado lo asocias a los movimientos del público y lo que está pasando en escena y se hace más fluido, pero hasta que uno no le acaba de coger el pulso… solamente llevamos cuatro funciones y estamos aún en fase de construcción y nos queda por terminar de entender la obra. Todo surge con naturalidad, hablando con el compañero y como te lo dice él…

Lo importante del teatro es que cada día es diferente aunque haya una estructura y una partitura fija pero cada día se puede interpretar de una manera distinta.

-Y además es una obra que puedes ver más veces y disfrutarla…

El autor la ha visto los cuatro días y cada día la ve algo diferente y nota cosas pequeñas que van cambiando o quizás algún otro tipo de estrategia para llegar al corazón del otro… a él inconscientemente cada día le van surgiendo cosas nuevas. Suárez era un conquistador, con mucho atractivo personal y esa es una de las cosas que intento atrapar aunque es peligroso porque puedes caer en lo externo de incluso hacer una caricatura.

En cuanto vi entrevistas suyas en televisión pude ver que tiene una capacidad de comunicar la verdad impresionante, es un político que a pesar de tener mucha astucia e inteligencia no era uno de los políticos profesionales que tenemos hoy en día con ese cálculo, esos gabinetes que tienen alrededor, consultores de marketing, asesores de prensa, con la posibilidad de tener desde por la mañana un argumentario de lo que hay que hablar y que ellos reproducen… en esta época aún no tenían ese cálculo.

Suárez tenía astucia y era un animal político.

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-Un político de vocación…

Sí, tenía madera de líder desde pequeño cuando comenzaba a organizar y a armarla en las Juventudes de Acción Católica en Ávila…. tambiénse enfrentó a un obispo de Ávila en la época del Franquismo, luego en septiembre antes de que se produzca esta reunión se enfrenta con la junta de militares y soltó un discurso que los militares se lo querían comer con patatas. Él dijo que por supuesto jamás legalizaría el partido comunista y yo creo que lo decía en serio, pero luego se fue adaptando a las circunstancias, tenía que pensar que si no legalizaba el PC que iba a pasar con la Democracia… no tendría ninguna legitimidad y su parte de cálculo sabía que si no lo legalizaba, toda la izquierda votaría al PSOE y le ganaban las elecciones.

-Había que hacer concesiones como bien decís en la obra…

Yo creo que era un firme y convencido demócrata y tuvo un momento memorable en el que dice que se consideró un elegido para llevar esto adelante. Así se sintió y fue dando todos los pasos que tenía que dar, ayudado por mucha gente, con la complicidad del rey en algunos momentos que desapareció porque empezó a tomar demasiado protagonismo y se quedó con el protagonismo de haber encabezado la transición, luego empezó a tomar decisiones sin contar tanto con el rey, salía en portadas del periódico del extranjero poniéndose medallitas de la obra bien hecha y empezó a darle la espalda todo el mundo….

Él tampoco venía de la élite del poder que a lo largo de los años procedía de los mismos sitios, de las mismas facultades, los mismos colegios elitistas, las élites políticas que luego llegaban a la administración… Él vivía humildemente, era casi un desarrapado que trepa por el poder con una habilidad personal que no la traía de cuna y consigue llegar a presidente del gobierno, pero claro, las élites nunca le miraron con buenos ojos y acabaron cargándose la élite militar, la religiosa, la económica…

-También te habrá dado muchas cosas de las que aprender…

Muchísimo, me está enseñando muchas cosas. Yo tengo dos años más que él cuando tiene esta reunión y cuando fue coronado presidente del gobierno.

Era un hombre muy joven, luego ya le superó en juventud Felipe González cuando fue presidente del gobierno, pero tenía 43 años y encabezaba en una transición de un régimen dictatorial a una democracia. También logró delegar las leyes fundamentales y era un poco arquitecto para poder hacer todo eso, fue la ley de la reforma política… vivió momentos apasionantes.

-Además al compartir la misma etapa generacional habrá sido muy interesante para ti…

Aunque las generaciones no son iguales ahora que antes y los actores somos un poco peterpanescos. Yo cuando veía a alguien de mi edad de pequeño me parecía súper mayor.

-Lo que importa es la ilusión y las ganas… Sobre todo cuando acabáis la función se ve en vuestros ojos las ganas y la ilusión que transmitís…

Ha sido un esfuerzo muy grande sacarlo adelante y merece la pena. El otro día escuchaba que un artista tiene que tener paciencia, y como pierdas la paciencia en esto…

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-Fue una historia que te cortaba la respiración sin lugar a dudas…

Aquello es para hacer una película de verdad: esas llamadas de teléfono, cuando a Carrillo le detuvieron en Diciembre, había también conversaciones avanzadas, o cuando Carrillo se paseaba por España estando en busca y captura y incluso convocó una rueda de prensa clandestina para todos los medios… empezó a cabrear a la policía y vio que esta era la única manera de que se legalizara su situación en España, cuando le detienen le llevan a la habitación de seguridad nacional y a los calabozos de Sol, ese sitio mítico y famoso donde se torturaba a los presos políticos.

Cuando le detienen le dijeron que acababa de legalizar su situación en España. Fue desde septiembre al 9 de Abril cuando se produce la legalización… Se podría hacer un guión espectacular.

-Deben de haber sido los ensayos muy divertidos entre vosotros…

Muy intensos… Fueron muchos momentos de intensidad, de ir resolviendo problemas sobre la marcha… Entre nosotros ahora hay más relajación y yo soy muy payaso y estoy todo el día haciendo bromas, pero ha sido muy intenso.

-Además venías de otro buen drama: «El Caballero de Olmedo».

Otro dramón muy intenso de Lope de Vega… acabamos el sábado pasado la gira. Ha sido un año prácticamente, se agradece y da pena acabar una función con el teatro Juan Bravo de Segovia hasta arriba… es complicado, no vamos a hablar de como están los tiempos en el teatro porque la situación está muy decadente.

-¿Y cómo habría sido para ti interpretar al personaje de Carrillo?

A través del trabajo que ha hecho mi compañero y todos los vídeos con los que nos hemos documentado hubiese podido hacerlo pero son dos energías diferentes pero ya hablamos de todo cuando me dijeron que me leyese el texto.

En una de las primeras versiones que leí se veía que el reparto de papeles era obvio. También sería muy interesante abordar esa pausa de Carrillo hablando, esa socarronería, fumar pausado, hablar pensando muy bien las cosas y diciéndolas con mucha claridad… es muy interesante.

Los dos son personajes titánicos, además un actor debe ser honesto y defender su personaje aunque no coincida ideológicamente con él, pero tiene que encontrar la justificación de porque un personaje actúa como actúa y los personajes que hablan de política también.

También interpreté a Felipe González en la película del 23 F y me documenté mucho. Era un hombre con una inteligencia privilegiada y mucho atractivo personal, no el mismo que el de Suárez pero cada uno tenía su magnetismo, ese liderazgo que atrae a los demás porque para llegar a esta cuota de poder… algo ya tienen, o quizás la determinación de querer saber.

-Vienes de dos grandes dramas pero también dominas perfectamente la comedia…

Sí, me encanta, en la obra anterior que estuve era una comedia rabiosa de Eduardo de Filippo en el teatro con Ernesto Alterio y Concha Cuetos como compañeros.

En la televisión he tenido papeles muy cómicos, también recuerdo cuando hice «La Fierecilla Domada» del mismo director del Caballero de Olmedo, fue divertidísimo…

-También habréis pasado momentos divertidos esta función con esos diálogos…

Sí, nosotros estrenamos sin tener conciencia de que pensaría el público porque no hubo manera de organizar una función previa, teníamos dos días y entramos casi a montar la tarde de antes… porque también se hacía en la sala pequeña del teatro Central de Sevilla, era muy parecida a esta con 150 butacas, prácticamente igual. También se utiliza de sala de ensayos para la sala grande, y había un espectáculo de danza…

Nos encontramos con la gente que se reía con complicidad e incluso en momentos serios.

-¿Tienes algún momento favorito en la obra?

Aún no, no tengo aún el ritmo de funciones, quizás la parte final que coge un ritmo más rápido, se van cerrando cosas, que tiene un diálogo más picado…

-Después de cumplir tantos retos… ¿Tienes alguno pendiente?

Estoy también en fase de escritura de un monólogo sobre una figura muy importante en el teatro español: el Don Juan.

Siempre me ha fascinado por lo mismo que hablábamos: cómo se conquista sin avasallar ni ocupar, llegar a los demás de una forma distinta… Cada uno tiene su versión, unos lo ven como un canalla, un burlador, un mentiroso… y a mi la parte que me interesa es la irreverente, la de enfrentamiento, la de libertad. Va un poco en contraposición al momento que estoy viviendo yo: llegar a la mitad de tu vida y decir, ¿Dónde estoy?.

En una entrevista cuando yo le proponía al dramaturgo este montaje le decía: “Yo no sé que soy: si soy yo o si los demás dicen que soy o como me ven”, y luego vi una entrevista de Suárez que decía: “Yo no sé ya si soy ya quien creo ser o quien los demás creen que soy”. En España, en la política española, por desgracia es más importante lo segundo y se ha mezclado todo eso…

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-Y ya no sabe uno ni quien es…

Estamos en el mundo de las apariencias, la política es el mundo de las apariencias y es más importante eso que verdaderamente ser honrado, ser coherente…

Esther Esteban, Madrid

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